Casi todas las leches contienen
el mismo conjunto de nutrientes, pero, las proporciones relativas varían mucho
de una especie a otra. En general los animales que crecen con rapidez se
alimentan de leche con alto contenido de proteínas y minerales. Un ternero
duplica en 50 días el peso que tenía al nacer, un bebe humano en 100; y
efectivamente la leche de vaca contiene más del doble de proteínas y minerales
que la leche materna humana. De los principales nutrientes, la leche de
rumiantes solo tiene una deficiencia de hierro y vitamina C. Gracias a los
microbios de la panza, que convierten los ácidos grasos no saturados del pasto
y el grano en ácidos grasos saturados, la grasa de la leche de los rumiantes es
el más saturado de nuestros alimentos comunes. Solo el aceite de coco lo
supera. Las grasas saturadas elevan el colesterol en la sangre, y un alto nivel
de colesterol está asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas; pero los demás alimentos de una dieta
equilibrada pueden compensar esta desventaja.
La tabla de abajo indica el
contenido de nutrientes de varios tipos de leche, comunes y menos comunes. Las
cifras son solo una guía aproximada, como indica la división de las razas; también
hay mucha variación de un animal a otro, y en mismo animal a otro, y en un
mismo animal a medida que progresa su periodo de lactancia.

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