jueves, 7 de enero de 2016

Hormigas Culonas Comestibles


Las hormigas culonas, llamadas así por su abultado vientre lleno de huevos, pertenece al género de las hormigas arrieras o cortadoras de hojas. Su particularidad es que se comen desde hace cinco siglos en Colombia, especialmente en la zona de Santander. En esa época, los indígenas Guanes descubrieron que era un rico alimento y lo consideraban como su fuente de virilidad. Esta comida exótica ha sido considerada además de un negocio, un tesoro cuyo valor ha sido reconocido por generaciones.

Su aspecto, la verdad, no tiene nada especial: cabeza gruesa, tórax delgado y alas vistosas. ¿Sabrosas? Al menos, no lo parecen. Sin embargo, los colombianos y en menor medida también los brasileños (país donde se les conoce como “Icá”), disfrutan de su sabor y aroma incomparable.

Miles de ellas salen de los hormigueros donde hibernan buscando los ratos del sol para el apareamiento. En ese momento son atrapadas por los campesinos para ser tostadas en el fogón. Pero conocer el día exacto en que van a salir no es una tarea fácil. Solamente lo saben quiénes recibieron el legado de la tradición indígena. Este pueblo aprendió a masticarlas y a defenderse de las picadas de los machos, que no se consumen pero atacan con ferocidad a los intrusos.

Desde entonces, durante nueve semanas al año, las culonas hacen parte de una tradición gastronómica colombiana. Pero además hoy se exportan a Canadá, EE.UU., Inglaterra, Alemania y Portugal. También es posible comprarlas a través de Internet, donde se afirma que su valor proteínico es comparable o superior con el pollo o el pescado y que existen más de 40 formas de prepararlas.
A esta hormiga que hoy recorre el mundo le son atribuidos poderes afrodisíacos, analgésicos y de longevidad. Más aún, si se consumen vivas, tras cortarles las alas, patas y pico. En un estudio de la Universidad Industrial de Santander se descubrió que es una fuente rica en ácidos grasos no saturados, es decir, previene enfermedades como el alto nivel de colesterol sanguíneo.


Por otra parte, poseen además un enorme valor proteínico. El entomólogo Andrés Villarreal, de la Escuela de Biología de la Universidad Libre de Cúcuta indica: “Las hormigas culonas son un alimento de buena calidad porque contienen huevos, aceites y proteínas. En ese sentido, son muy nutritivas”.

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