Hormigas Culonas
Comestibles
Las hormigas culonas, llamadas así por su abultado vientre
lleno de huevos, pertenece al género de las hormigas arrieras o cortadoras de
hojas. Su particularidad es que se comen desde hace cinco siglos en Colombia,
especialmente en la zona de Santander. En esa época, los indígenas Guanes
descubrieron que era un rico alimento y lo consideraban como su fuente de
virilidad. Esta comida exótica ha sido considerada además de un negocio, un
tesoro cuyo valor ha sido reconocido por generaciones.
Su aspecto, la verdad, no tiene nada especial: cabeza
gruesa, tórax delgado y alas vistosas. ¿Sabrosas? Al menos, no lo parecen. Sin
embargo, los colombianos y en menor medida también los brasileños (país donde
se les conoce como “Icá”), disfrutan de su sabor y aroma incomparable.
Miles de ellas salen de los hormigueros donde hibernan
buscando los ratos del sol para el apareamiento. En ese momento son atrapadas
por los campesinos para ser tostadas en el fogón. Pero conocer el día exacto en
que van a salir no es una tarea fácil. Solamente lo saben quiénes recibieron el
legado de la tradición indígena. Este pueblo aprendió a masticarlas y a
defenderse de las picadas de los machos, que no se consumen pero atacan con
ferocidad a los intrusos.
Desde entonces, durante nueve semanas al año, las culonas
hacen parte de una tradición gastronómica colombiana. Pero además hoy se
exportan a Canadá, EE.UU., Inglaterra, Alemania y Portugal. También es posible
comprarlas a través de Internet, donde se afirma que su valor proteínico es
comparable o superior con el pollo o el pescado y que existen más de 40 formas
de prepararlas.
A esta hormiga que hoy recorre el mundo le son atribuidos
poderes afrodisíacos, analgésicos y de longevidad. Más aún, si se consumen
vivas, tras cortarles las alas, patas y pico. En un estudio de la Universidad
Industrial de Santander se descubrió que es una fuente rica en ácidos grasos no
saturados, es decir, previene enfermedades como el alto nivel de colesterol
sanguíneo.
Por otra parte, poseen además un enorme valor proteínico. El
entomólogo Andrés Villarreal, de la Escuela de Biología de la Universidad Libre
de Cúcuta indica: “Las hormigas culonas son un alimento de buena calidad porque
contienen huevos, aceites y proteínas. En ese sentido, son muy nutritivas”.

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